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En los últimos días, Cataluña ha vivido episodios de lluvias importantes que llegan tras meses e incluso años de condiciones muy secas. Temporal tras temporal, como el reciente paso de Harry con fuertes precipitaciones y tormentas, ha dejado zonas con inundaciones, ríos en crecida y embalses recuperándose tras un periodo prolongado de sequía severa que afectó a gran parte de la región
El agua de lluvia en sí misma es prácticamente blanda, ya que contiene muy pocos minerales disueltos. Sin embargo, cuando esta agua se infiltra en el suelo y recorre ríos, acuíferos y embalses antes de ser tratada para consumo, absorbe minerales del terreno, especialmente calcio y magnesio provenientes de formaciones calcáreas. Esto mantiene o puede incluso aumentar la dureza del agua que finalmente llega a tu grifo.
En Cataluña el agua es, de por sí, de dureza media a alta en muchas zonas:
Esto significa que aunque llueva más, el agua que llega a tu vivienda seguirá teniendo minerales, y en muchas localidades seguirá siendo “dura”.
Después de lluvias fuertes o tormentas, especialmente tras periodos secos, los ríos y captaciones pueden arrastrar más sedimentos y partículas al sistema de abastecimiento. Aunque las plantas potabilizadoras filtran y tratan estos sólidos, algunos se pueden notar como una ligera turbidez pasajera o cambios en el sabor/olor.
Aunque las lluvias han ayudado a recuperar reservas hídricas y suavizar restricciones en el consumo, la calidad físico-química del agua (incluida la dureza) sigue dominada por la geología del terreno y los procesos de tratamiento, no por las lluvias puntuales.
Los descalcificadores de agua no modifican la potabilidad ni la seguridad del agua, pero sí son una solución ideal para combatir los efectos de la dureza en el uso doméstico, independientemente de si está lloviendo más o menos:
En regiones como Barcelona y Tarragona, donde el agua es frecuentemente dura incluso tras las lluvias, un descalcificador puede marcar una diferencia notable en la experiencia diaria.
Las lluvias recientes en Cataluña son una muy buena noticia para los recursos hídricos tras largos periodos de sequía: han permitido recuperar embalses, relajar restricciones y reforzar la disponibilidad de agua para consumo doméstico.
Sin embargo, en lo que respecta a la dureza del agua en casa, la lluvia no cambia la naturaleza mineral del agua que llega al grifo. En zonas donde el agua es naturalmente dura —como ocurre en gran parte de Cataluña—, la presencia de cal sigue siendo habitual. Por eso, contar con un sistema descalcificador continúa siendo una solución eficaz para proteger la vivienda y mejorar el confort diario.